El hablar
directamente a los bebés ayuda a que sus cerebros se desarrollen antes. El hablar
directamente a los niños les ayuda a identificar pronto las reglas y ritmos del
lenguaje y sienta los pilares para que comiencen a entender cómo funciona el
mundo.
La repetición ayuda a los niños a recordar las palabras y
el aprender relaciones entre palabras como “el caballo tira del carro”
les permite construir una imagen del mundo útil.
Los niños a los que
sus padres les hablaron directamente más a menudo desarrollaron una mayor
capacidad para procesar el lenguaje y aprendieron palabras nuevas más
rápidamente.
“Lo que resulta más
emocionante es que los niños de 24 meses de las madres que están más
involucradas están desarrollando vocabularios más ricos y procesando el
lenguaje de forma más eficiente”
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